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Reproducimos a continuación extractos de la entrevista al compañero Wladimir Susanj de la Commune, sección francesa de la LIS, realizada por Alejandro Bodart para Panorama Internacional

Buenas noches Alejandro, buenas noches compañeres. El atentado del 16 de octubre contra Samuel Paty, un profesor de historia y geografía que fue decapitado por mostrar caricaturas del profeta Mahoma a sus estudiantes, marca una nueva etapa en la crisis política que sacude a este país.

Millones de nosotros nos hemos sentido abrumados y conmocionados por este atroz crimen que ninguna ideología puede justificar. Por esa razón nos negamos a alinearnos, como intentan obligarnos a hacerlo, en la “unión nacional” detrás de Macron y su gobierno, que sabemos que no tienen límites a la derecha. Entonces este gobierno, como el de Sarkozy, como el de Hollande, lleva años multiplicando políticas antiobreras, antiinmigrantes y antimusulmanas y sigue promulgando leyes de excepción en ese sentido.

Entonces, Macron y su gobierno utilizan este crimen atroz para obligarnos a alinearnos detrás suyo. Pero no necesitamos una “unión nacional”. No necesitamos a Macron para rechazar a los monstruos oscurantistas que asesinan. Al contrario: es luchando por el fortalecimiento de las libertades democráticas y sociales, exigiendo el fin de la caza de inmigrantes y de musulmanes, que cortaremos el pasto bajo los pies de los bárbaros, en donde estén. Es seguir defendiendo los derechos y libertades democráticas elementales ante este régimen y este gobierno, de manera total e indivisible, como lo lograremos.

El discurso político, camaradas, se liberó desde el asesinato de Samuel Paty. Un discurso político nacionalista, chovinista, racista, xenófobo e islamófobo. El presidente de la República, Macron, por una vez, marca la pauta. Él, que declara la guerra a los “enemigos internos”, como su primer ministro Jean Castex, que declara que el enemigo está ahí. Compañeres, no hace falta más para que la derecha y la ultraderecha reaccionarias se apuren por ese camino. Si son los principales dirigentes del partido de Nicolas Sarkozy quienes retoman, palabra por palabra, el corpus ideológico de la extrema derecha, haciendo un lazo entre la inmigración, la inmigración masiva, el islam, el islamismo y el terrorismo. Si le corresponde a ese partido, los republicanos, invocar la presencia de una quinta columna en el país: el hecho de que la inmigración descontrolada sería la causa de todos nuestros males o al menos la primera.

En cuanto a la extrema derecha, como Marine Le Pen, va hasta el final de su lógica y en realidad logra una forma de síntesis de cuál es el tono político en este país hoy. Declara que el atentado del 16 de octubre fue un “acto de guerra” y pide poner en pie una legislación de excepción, una legislación de guerra para poder asestar golpes contra el terrorismo.

Por eso, compañeres, no se necesita nada más para que este gobierno exprese su deseo de promulgar nuevas leyes antiterroristas y nuevas leyes de seguridad. Entonces, compañeres, lo sabemos muy bien, lo sabemos por experiencia, que las leyes antiterroristas se usan rápidamente contra el movimiento obrero y el movimiento sindical en todo momento y lugar.

Compañeres, eso nos lleva a la situación que hoy conocemos en Francia, sobre la cual decimos que este país es una caldera al borde de la explosión. Algunas cifras, compañeres. La situación de la crisis sanitaria y las consecuencias en Francia son terribles. Son más de 42.000 muertes desde el inicio de la crisis sanitaria. Es un número. La semana del 3 al 10 de noviembre, más de 20.000 hospitalizaciones, incluidas 3.000 en terapia intensiva. A diario se detecta un promedio de 30.000 nuevos casos de contagio y desde hace varios días ya también se registran más de 400 muertes diarias.

Otra cifra, compañeres, para que se hagan una idea de la realidad de la situación social y económica de este país. En el tercer trimestre de 2020, el Instituto Nacional de Estudios Económicos muestra que este país experimentó un alza de más de 628.000 del número de desocupados registrados sin ninguna actividad. Francia tiene hoy más de 6,5 millones sin empleo.

En fin, quizás un último dato para ilustrar la situación. Una cifra que se hizo pública hace unos días, una estimación que muestra que más de un millón de personas han caído en la pobreza desde el inicio de la crisis sanitaria. Es una duplicación, en pocos meses, del número de personas que viven por debajo del umbral de pobreza, que en Francia se estima en 1.000 euros. Mil euros al mes para vivir en este país, compañeres, es simplemente imposible.

Un último punto para expresar también qué es la crisis económica, política y social que cruza este país es la rebelión de los pequeños comerciantes, artesanos, profesiones liberales, que, desde hace siete meses, vienen pagando un precio altísimo por la crisis sanitaria y la crisis económica. Es una rebelión que se está dando, que da esa parte de la pequeña burguesía que creemos que no se está volcando al lado del gran capital y que las necesidades que expresa, sus necesidades, en realidad son las necesidades que abarcan las de todo el pueblo.

Entonces, compañeres, en conclusión, es obvio que más que nunca se debe lograr la unidad de la clase trabajadora y no debe hacerse a cualquier costo, por supuesto, no a costa del nacionalismo y el chovinismo, por ejemplo, como el de Jean-Luc Mélenchon de Francia Insumisa. Pero hoy es hora de desplegar la bandera del socialismo y trabajar en donde estemos, también aquí, por la unidad de la clase trabajadora. La LIS, la Liga Internacional Socialista, tiene esa responsabilidad. Estamos trabajando en eso. Saludos cordiales a todas y todos, compañeres. Cuídense. ¡Hasta muy pronto!


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